Equipo interdisciplinario del humedal de Córdoba

Un derecho colectivo hecho realidad

Los diminutos crustáceos, que son imperceptibles y claves para la vida acuática

En los humedales del altiplano Cundiboyacense, están registradas varias especies de pequeños crustáceos de agua dulce, los cuales se caracterizan por medir unos pocos milímetros y ser muy difíciles de observar por estar entre el agua.

Necesitan agua de buena calidad para sobrevivir, y cuando se da está condición se convierten en una parte fundamental de la alimentación de muchas especies de aves acuáticas, peces, anfibios y de otros invertebrados acuáticos.

Estas dos especies de patos, se alimentan de pequeños crustáceos y de otros invertebrados acuáticos.

Cuando el agua de los humedales está contaminada, por el ingreso de aguas residuales, como sucede en la gran mayoría de ellos, su población se reduce drásticamente y quedan aislados en algunos sectores, donde se deposita agua lluvia. En consecuencia, la fauna que se alimenta de éstas especies se ve afectada.

Espejo de agua de color naranja debido a la presencia de cúmulos de pulgas de agua.

Las pulgas (Daphniidae) y los camarones (Hyalellidae) de agua dulce, son dos de estas especies que en el humedal de Córdoba todavía sobreviven en sectores aislados. Su población aumenta cuando el ingreso del caudal ecológico (agua de buena calidad) es constante. Cuando no lo es, como está sucediendo desde hace diez meses, el ecosistema pierde un parte fundamental de su cadena alimenticia.

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