Equipo interdisciplinario del humedal de Córdoba

Un derecho colectivo hecho realidad

Confirmación de un desecamiento anunciado

La llegada del caudal ecológico al humedal de Córdoba, en el año 2010, proveniente de los cerros orientales (con agua de muy buena calidad), tuvo como principal efecto, y el más evidente, aumentar el tamaño y la permanencia de los espejos de agua, así fue confirmado en los sectores dos y tres.

A pesar de ello, el gran espejo del sector tres ha seguido contando con varios factores que hoy todavía lo hacen muy vulnerable en veranos fuertes:

El ingreso de aguas residuales a través de tres colectores pluviales que descargan directamente en su cauce.

Su poca profundidad a causa de la sedimentación que se ha acumulado por décadas, debido a las aguas residuales.

El ingreso intermitente y con mínima cantidad del flujo de agua del caudal ecológico, cuya función es ayuda a compensar la contaminación y la falta de agua lluvia.

Esta condición ha generado en este espejo de agua tres eventos de desecamiento extremo, en diferentes años 2018, 2019 y 2025, hecho que se habría evitado si la Empresa de Agua y Alcantarillado de Bogotá-EAB hubiera cumplido, sin dilación, con los lineamientos del Documento de Concertación, firmado en el año 2006 por orden del fallo de acción popular 0254.

Gran espejo del sector 3, en proceso de desecamiento, en el año 2019.

De tal manera, que esta condición de estrés hídrico identificada mucho tiempo atrás, continúa presentándose a pesar de las alertas, solicitudes, informes al Tribunal de Cundinamarca y denuncias por incumplimiento. Este año 2026 se presentó en el mes de septiembre el evento de desecamiento más fuerte y largo, con un evidente impacto en la vida acuática (aves, anfibios, peces, invertebrados acuáticos y plancton) debido a la pérdida de su hábitat, como sucedió con el desplazamiento de una población recién consolidada, de más de sesenta patos Turrios (Oxyura ferruginea andina), especie en peligro de extinción.

Gran espejo del sector 3, completamente seco, en septiembre de 2026.

Así mismo sucedió con garzas, tinguas, monjitas, chorlitos y con los patos migratorios (Spatula discors) de Norteamérica, quienes no encontraron en septiembre el espejo de agua al que siempre han acostumbrado llegar.

Los peces que tiempo atrás habían logrado adaptarse a las condiciones de este hábitat se perdieron y las ranas tuvieron que replegarse entre los juncales, en donde la humedad logró permanecer por más tiempo. Todo esto ante la impotencia de la comunidad y la negligencia de las instituciones, a quienes se les había informado de la importancia de mitigar esta amenaza.

En la primera imagen,en el mes de julio, se observa un fauna acuática. En la segunda, en septiembre, en el mismo espacio, un grupo de tinguas tratando de sobrevivir en el espejo seco.

Con la llegada del invierno de fin de año, el respiro ha sido evidente, debido a la enorme capacidad de recuperación de los humedales, de nuevo el gran espejo del sector 3 logró compensar su columna de agua y su vitalidad. Pero ya el daño ecológico es un hecho cumplido y tomara años recuperar la condición que había alcanzado.

Con la llegada de las lluvias del invierno, en octubre, se logró recuperar el nivel de agua.

A pesar de las lluvias la amenaza persiste, porque el verano fuerte que se viene, a causa del fenómeno del niño, será un hecho entre finales de diciembre de este año y entre entre enero y marzo del 2027. La EAB y la Secretaría Distrital de Ambiente, cuentan con dos meses para evitar otro desecamiento, el cual desde hoy queda pronosticado.

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