Equipo interdisciplinario del humedal de Córdoba

Un derecho colectivo hecho realidad

Sin agua limpia los patos se van

Con la llegada del agua de buena calidad, el caudal ecológico, en el año 2010, en cumplimiento del fallo de acción popular 0254, se crearon las condiciones ecológicas para el repoblamiento del pato Turrio (Oxyura Ferruginea Andina) en el humedal de Córdoba. Del cual no había registro histórico.

El caudal ecológico, con su impacto positivo, aumentó el tamaño de los espejos de agua y los hizo más permanentes, superando su encogimiento en los períodos de verano, ello fue más evidente en el sector dos. Allí llegaron los primeros individuos para quedarse y establecer una población que ha superado los 70 individuos.

Años después aparecieron cinco patos de esta especie, en el hábitat acuático recuperado entre el año 2009 y 2010, junto al club Choquenzá, sector tres, en cuyo espejo de agua estuvieron por más de diez años. En el año 2024, el aumento de la población del pato Turrrio facilitó su llegada al gran espejo de agua del sector 3, al principio con seis individuos, entre machos y hembras, población que aumentó muy rápido, al punto de haber registrado en marzo de 2025, 19 individuos, y en junio de 2026, ya habían más de 56.

Pero como ha sucedido por décadas en Bogotá, la falta de gestión y la negligencia de las entidades encargadas de la conservación de los humedales en Bogotá, la Empresa de Agua de Bogotá-EAB y la Secretaria Distrital de Ambiente-SDA, la población del pato Turrrio en el humedal de Córdoba, está en riesgo de disminución.

La razón, el ingreso del agua limpia del caudal ecológico, lleva años en niveles mínimos, los tres litros por segundo que deberían ingresar al humedal, divididos en partes iguales para los sectores dos y tres, ya no superan el litro por segundo. No ha sido posible que éste incipiente acueducto veredal sea bien manejado por la EAB, y la SDA cono autoridad ambiental, no ha hecho lo suficiente para exigir su restablecimiento, para la conservación de la vida acuática y para la protección de los derechos colectivos al ambiente del humedal de Córdoba, que protegió el fallo de acción popular 0254, en el año 2001.

En la primera imagen se observa el flujo de agua del caudal ecológico, que siempre debería ingresar al humedal. En la segunda se puede evidenciar el flujo mínimo que está ingresando desde hace varios años.

Como consecuencia, la disminución progresiva del caudal ecológico, sumado al ingreso de aguas residuales a través de cinco colectores pluviales y de un vertimiento directo, han afectado la calidad del agua en los espejos de agua en donde habita el pato Turrio, mermando su población y distribución. La situación empeora en época de verano, cuando disminuye el nivel de agua en los espejos y el impacto del agua contaminada se hace más crítico.

El gran espejo de agua del sector 3: a la izquierda como estaba en el mes de junio, a la derecha su condición al mes de julio.

Apenas llevamos unas pocas semanas del inicio del fenómeno del niño, y como el ingreso de agua del caudal ecológico sigue siendo deficiente, el impacto en el gran espejo del sector tres, alimentado por tres colectores pluviales contaminados, es preocupante. En tres semanas la población de pato Turrio, pasó de más de 56 a un poco más de 16 individuos. Así quedó registrado en el censo de aves acuáticas del 11 de julio, liderado por la Asociación Bogotana de Ornitología. Además, en el espejo de agua junto al club Choquenzá, los patos Turrios se fueron a partir de agosto de 2024, cuando comenzó a operar el costoso e ilegal vertimiento de aguas residuales que construyó la EAB; así mismo se fueron las garzas pescadoras, los patos migratorios (Spatula discors) y se perdieron los peces que fueron reintroducidos años atrás.

El nuevo colector pluvial contaminado y el impacto negativo en el hábitat acuático contiguo. Formación de playones por la pérdida de la columna de agua.

En el sector dos, si bien la situación no es tan grave, si ha sido evidente como el pato Oxyura ha tenido que replegarse a los sitios donde el agua todavía mantiene mejores condiciones. Hasta hace poco su presencia era frecuente en todo el cuerpo de agua. En éste sector, para caso del pato Barraquete (Spatula discors), migratorio de Norteamérica, su población ha disminuido dramáticamente, en comparación con años anteriores.

Esta situación a pesar de haber sido denunciada, ante las dos instituciones responsables de mejorar y mitigar el impacto de estos tensionantes, no han hecho la gestión que les corresponde. Y todo parece indicar que no lo van a hacer. Mientras tanto, en el humedal de Córdoba, que hace parte del complejo de humedales RAMSAR, que irónico, la vida acuática lucha día tras día, entre la contaminación del agua, para sobrevivir.

Patos Oxyura, en el gran espejo de agua del sector 3, con su hábitat en riesgo.

Nota: Esta es la misma situación para todos los humedales de Bogotá y de la Sabana. Hoy quien saca la cara en términos de conservación, es el complejo de humedales del Parque Jaime Duque, en su reserva natural Ecoparque Sabana, es allí donde nuestras aves acuáticas endémicas y migratorias, sí tienen un futuro asegurado.

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